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La Piedra de la Luna Arco Iris (Adularia) N2 pulida es una gema del grupo de los feldespatos, de tono lechoso y destellos iridiscentes. Tradicionalmente se asocia a la calma emocional, la intuición y los ciclos lunares.
Su rasgo más buscado es la adularescencia: ese brillo azulado y de colores que parece flotar debajo de la superficie cuando movés la piedra frente a la luz. De ese fenómeno viene el nombre adularia, y también la vieja costumbre de verla como un pedacito de luna. Al estar pulida, el brillo se aprecia mejor y queda cómoda para tener en la mano, en el bolsillo o sobre el altar.
En la tradición de las gemas se la vincula con el equilibrio emocional, la paz interior y la claridad mental. Se la considera una piedra receptiva, asociada a lo femenino, a la intuición y a los procesos de cambio. Son creencias de uso espiritual, no efectos medicinales.
Habitualmente se la relaciona con el chakra del tercer ojo y el chakra coronario, por su vínculo con la intuición y la conexión espiritual. Muchas personas también la usan en meditaciones de luna o para acompañar el registro de sueños.
Podés sostenerla durante la meditación, dejarla en la mesa de luz o llevarla con vos en días de mucha carga emocional. También se suele sumar a altares lunares y a tiradas de tarot u oráculo como piedra de apoyo.
Una forma tradicional es pasarla por el humo de un sahumerio y dejarla una noche bajo la luz de la luna llena. Si la apoyás sobre una placa o piedra de selenita, se dice que se recarga sin necesidad de agua ni sol directo.
En noche de luna llena, sahumá la piedra y dejala junto a la ventana hasta la mañana. Al otro día sostenela entre las manos, respirá profundo tres veces y nombrá en voz baja aquello que querés soltar o equilibrar. Guardala cerca tuyo durante todo el ciclo lunar.
En Amaranta elegimos cada gema a mano para que te acompañe en tu camino. Podés potenciarla con la Selenita Ojo de Gato N3, el Cuarzo Cristal Blanco N1 o el Oráculo de la Luna.